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Cambio Climático Bus o metro: ¿qué contamina más?

Comparativa de las emisiones de gases contaminantes producidas por dos de los principales medios de transporte de pasajeros en las ciudades

La movilidad de los ciudadanos se ha convertido en uno de los grandes retos medioambientales del siglo XXI, especialmente en las grandes ciudades.

Las emisiones que producen los vehículos de combustión, como los coches, los camiones u otros medios de transporte están en el centro de la polémica y las medidas para reducir los gases contaminantes van destinadas a limitar las áreas en las que pueden circular en entornos urbanos.  

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Fuente: EMT y Metro de Madrid

De hecho, en Europa, el transporte es responsable de más del 30% de las emisiones de CO2. Y el origen del 72% de esas emisiones son por el transporte por carretera.

Por ello, en la Semana Europea de la movilidad, desde Eltiempo.es hemos querido hacer una comparativa entre los dos principales medios de transporte público de las grandes ciudades como son el autobús y el metro. Los dos modelos más frecuentes y que más pasajeros utilizan para sus trayectos diarios. 

El metro y el ferrocarril son los medios de transporte que menos contaminan

“En el caso de la contaminación se debe tener en cuenta que el término no puede darse en absoluto, sino que la cifra de cuánto contamina ese debe dar en términos relativos. Esto quiere decir que la emisión de CO2 se debe dar por pasajero transportado y por kilómetros recorridos”, explica José María Pérez Revenga, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y presidente de la Asociación Española del Transporte.

autobus electrico emt

Emisiones de dióxido por pasajero

En este sentido, según los cálculos realizados por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), el impacto medioambiental y de contaminación por los diversos medios de transporte es muy variable.

Por ello, este organismo ha ideado un sistema que estima las emisiones de dióxido de carbono (CO2) por pasajero y por kilómetro en función de cada sistema de transporte de viajeros. 

Fuente: AEMA

Así, las estimaciones realizadas por esta agencia detallan que el tren o el metro emite una media de 14 gramos de dióxido de carbono por kilómetro y pasajero.

Por su parte, un autobús emite unos 68 gramos de CO2 – aunque hay que tener en cuenta que la eficiencia de motores ha conseguido reducir las emisiones en algunos casos entorno a los 20 gramos de dióxido de carbono-. 

El diseño urbanístico y de movilidad es fundamental para conseguir reducir la contaminación

“El metro y el ferrocarril son los medios de transporte que menos contaminan pues ambos son eléctricos y no expulsan de sus motores gases de efecto invernadero”, detalla Pérez Revenga.

No obstante, este experto asegura que esta conclusión se realiza sin tener en cuenta el modelo de producción de la energía eléctrica necesaria en estos casos contamina o no por lo que no se puede se puede aseverar que estos medios de transporte no contaminan nada.

Medidas para reducir la contaminación por transporte

La problemática de la contaminación por el transporte de viajeros en las grandes ciudades está poniendo a prueba diferentes estrategias y decisiones puestas en marcha por las distintas administraciones.

Todo ello, con el objetivo de afrontar este reto medioambiental y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y sus efectos en el cambio climático.  Por ejemplo, las alternativas de movilidad de vehículos individuales como las bicicletas o los patinetes son una clara tendencia, especialmente en ciudades llanas. 

En este aspecto, para limitar el uso del vehículo privado, la potenciación del uso del transporte público de calidad o la construcción de aparcamientos disuasorios en las afueras de las ciudades son algunas de las acciones más efectivas.

gases de efecto invernadero trafico coches

“Todas las medidas disuasorias que se propongan para mejorar la circulación y reducir la contaminación no van ser del gusto de toda la ciudadanía en las ciudades en que se impongan, pero efectivamente algo hay que hacer”, detalla el presidente de la Asociación Española del Transporte.

En este sentido, el diseño urbanístico y de movilidad, con estudios y análisis detallados, es fundamental para conseguir estos objetivos.

“Las medidas para mejorar la movilidad urbana y reducir la contaminación deben ser una buena planificación de las zonas de más contaminación, uso de bicicletas y/o patinetes regulado, aparcamientos disuasorios y cierre de determinadas arterias a determinado tráfico rodado, aumentar la red de metro e implantar una red de tranvías en aquellos lugares que la hagan posible y rentable», destaca Pérez Revenga.  .

«No puede faltar una gestión por parte de la administración, seria y rigurosa, para que todo vehículo se encuentre en las condiciones óptimas que evite la contaminación, empezando por los autobuses”, agrega.