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Consejos Cómo proteger a tu bebé de la contaminación

Los bebés son el colectivo más vulnerable a la contaminación ambiental interior, siendo el asma la patología más extendida

Los bebés están cada vez más expuestos a la contaminación desde que nacen. No puedes aislarlos de la polución ambiental de las calles de las grandes ciudades, pero sí puedes hacer mucho por evitar que respiren también aire contaminado en tu hogar.

¿Está el aire de nuestras casas tan contaminado como para que suponga un riesgo para los más pequeños? La respuesta es sí. De hecho, el aire que respiramos en espacios cerrados está de media de 2 hasta 8 veces más contaminado que el aire que respiramos fuera.

Las partículas tóxicas que sobrevuelan por tu hogar proceden de elementos comunes: el humo del tabaco, insecticidas, detergentes, materiales químicos de decoración, productos de limpieza o ambientadores. Químicos, polvo, ácaros, moho… que circulan en la atmósfera de tu hogar y que se acumulan en el mobiliario, textiles (mantas, sábanas, alfombras, ropa…) y hasta en tu pelo; poniendo así en riesgo la salud de las personas más vulnerables de tu casa.

Una mala calidad del aire en espacios interiores puede generar riesgos de asma, alergias y enfermedades respiratorias

Ten en cuenta que una mala calidad del aire en los espacios interiores puede generar riesgos de asma, alergias y enfermedades respiratorias. Y los bebés es precisamente uno de los colectivos más afectados, siendo el asma el número uno de las enfermedades crónicas entre los niños.

Por eso, y aunque siempre es importante tomar conciencia de la polución ambiental en los espacios cerrados, cobra especial importancia cuando hay bebés en casa.

¿Puedes mejorar la calidad del aire que respiras? La respuesta también es afirmativa. Toma nota de estos consejos para proteger a tu bebé de la contaminación interior.

Consejos para proteger a tu bebé de la contaminación

1 – Ventilación adecuada

Si tienes bebés, para evitar la contaminación ambiental en tu casa empieza por lo básico: ventilar adecuadamente su habitación. Una práctica sencilla pero que no siempre se hace correctamente.

Si quieres evitar que las partículas en suspensión entren en tu vivienda, no abras las ventanas de tu casa en las horas centrales del día ni por la noche. Hazlo a primera hora de la mañana, cuando aún no se han dado los mayores picos de contaminación y durante 10 minutos. Eso sí, no te olvides de hacerlo todos los días.

2 – Usa purificadores y deshumificadores adecuados

¿Cuál es la forma más rápida de cerciorarte de que el aire que respira tu bebé no está contaminado? Usando purificadores adecuados. Este tipo de aparatos lucha eficazmente contra la contaminación y es especialmente útil en el caso de los bebés, uno de los colectivos más sensibles a la polución ambiental.

Te recomendamos que utilices purificadores con filtros, ya que éstos no producen subproductos tóxicos. Por ejemplo, el purificador de aire Pure Air de Rowenta dispone de un sistema inteligente que informa del índice de calidad del aire existente en cada espacio, calibrando así el nivel de purificación necesario.

Por otro lado, con los cambios de temperatura exterior e interior, especialmente en invierno, tendrás que tener cuidado con la humedad en la habitación de tu bebé. La humedad es un acumulador de moho, y éste de partículas nocivas para la salud de los más pequeños. Para evitarlo, lo ideal es usar humificadores que mantengan la humedad idónea para tu bebé. Por ejemplo el deshumidificador Intense Dry Control de Rowenta posee un higrómetro para mantener niveles de humidificación óptimos.

3 – Cuidado con las mantas y alfombras

Probablemente tengas en el cuarto de tu bebé un gran número de textiles: pijamas, mantas, alfombras… Son necesarios, pero debes tener en cuenta el material de los que están compuestos. Procura que toda la ropa que entre en contacto con tu bebé contenga fibras naturales (algodón, lino..). Debes saber que las fibras artificiales son grandes difusoras de contaminantes.

Además, asegúrate que los textiles que entran en contacto con tu bebé son lavados con la frecuencia adecuada, evitando que acumulen así sustancias tóxicas, polvo y ácaros que puedan perjudicar su salud.

4 – No utilices detergentes químicos

Al contrario de lo que pudiera parecer, existen detergentes y limpiadores domésticos que no te permitirán precisamente mejorar el ambiente de tu hogar. Pueden librarte de la suciedad, pero en cambio pueden resultar realmente tóxicos por el número de compuestos orgánicos volátiles que contienen.

Se trata de los detergentes químicos, principalmente, los que veas que contienen fósforo, nitrógeno o amoniaco. En espacios cerrados, estos compuestos se concentran en mayor medida en el aire, llegando a provocar problemas de salud. Por este motivo, evita el uso de este tipo de productos en la limpieza si tienes un bebé en caso. Evita principalmente lavar la ropa de tu bebé con ellos.

Lo más adecuado es que uses un detergente neutro especial para ropa de bebé o, incluso, un jabón natural casero. Cuantos menos químicos pongas a su alcance, mucho mejor.

5 – Adiós tabaco

El conocido como «humo de segunda mano» -el que respiran los no fumadores que acompañan a un fumador-  es especialmente peligroso en el caso de los bebés. Y es que hay estudios que indican que los niveles de partículas tóxicas en el aire de un hogar con un fumador son similares a los del aire de grandes ciudades contaminadas.

No sirve sólo con ventilar, ya que los tóxicos que produce el tabaco se adhieren de forma inmediata en tu casa, en los textiles, el pelo, la ropa… llenando tu hogar de partículas nocivas para la salud de los más pequeño. La recomendación principal es que evites fumar en casa, y si lo haces, que te limites a hacerlo en la terraza o en la ventana, por ejemplo. Además, es recomendable utilizar purificadores para eliminar por completo las sustancias tóxicas que puedan permanecer en el ambiente.