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Sostenibilidad Cómo llega el plástico al mar y todo lo que puedes hacer para evitarlo

En el Día de los Océanos, llamamos la atención sobre una de sus mayores amenazas: la contaminación por plásticos. Evitarlo está en tus manos

Los océanos son una enorme fuente de vida, constituyen el hábitat de miles de especies y tienen una función clave en la absorción de CO2 y la lucha contra el cambio climático. En el Día Mundial de los Océanos que ahora se celebra hay que llamar la atención porque los mares se encuentran en peligro. Una de sus mayores amenazas es la contaminación por plásticos. Te vamos a explicar cómo llega el plástico al mar, porque evitarlo está en nuestras manos.

El 80% de los plásticos que acaban en los océanos procede de tierra. Fuente: Pexels.

Antes, déjame darte unas cifras: cada año, 8 millones de toneladas de plásticos acaban en los océanos. Es 1.200 veces el peso de la torre Eiffel, que ya sabemos que está hecha de hierro. Si aun con este ejemplo te cuesta hacerte una idea, imagina que cada minuto llega un camión de basura a la playa y vierte toda su carga. Todos esos vertidos han llegado a crear 5 grandes ‘islas de plástico’. La mayor es la que flota en el océano Pacífico, y su tamaño es ¡superior a la superficie de Francia, Alemania y España juntas! Si te preguntas cómo llega el plástico al mar la respuesta principal es: desde tierra.

Cada año, 8 millones de toneladas de plásticos acaban en los océanos. El 80% de ellos han llegado desde tierra.

Aunque a veces la explicación de cómo llega el plástico al mar está en vertidos malintencionados o derrames accidentales desde buques, esto supone solo el 20% de los casos. El 80% de las ocasiones, los residuos plásticos provienen desde tierra. En concreto, las corrientes fluviales y los sistemas de desecho de las aguas arrastran en el mundo hasta 2,41 millones de toneladas al año de plásticos. En España tenemos una gran responsabilidad, ya que según el informe de Oceana ‘Buceando entre plásticos’, somos el país de la Unión Europea que más residuos plásticos vierte al mar, con un total de 126 toneladas diarias

El viento y el agua arrastran a los plásticos al mar

Las botellas de plástico o los envoltorios tirados por cualquier parte o de los que no nos hemos desecho correctamente probablemente acabarán llegando al océano a través de ríos o alcantarillas. Aunque nos encontremos en una ciudad de interior, el vaso o la bolsa de plástico que hemos abandonado irresponsablemente en el parque o en medio del campo, puede ser arrastrada por el viento o las tormentas hasta un curso de agua y ese será el modo en cómo llega el plástico al mar.

Los plásticos que llegan al mar acaban formando islas de basura flotantes. Fuente: Pexels

Una bolsa de plástico tarda 55 años en degradarse; el vaso todavía más: hasta 75 años. La botella es la campeona: para que desaparezca tienen que pasar ¡500 años! Se han encontrado restos plásticos a 10.000 metros de profundidad. Estos restos se van troceando y degradando hasta ser ingeridos por peces o por medusas que los confunden con comida. Luego son ingeridos por otros pescados mayores, y así hasta llegar al consumo humano siguiendo la cadena alimentaria.

Se han encontrado restos plásticos a 10.000 metros de profundidad. Estos residuos se van troceando hasta ser ingeridos por peces o medusas

Los animales marinos pueden enredarse o tragar los desechos plásticos, que no pueden digerir pero les llenan al estómago hasta que ya no les cabe comida; finalmente terminan muriendo de agotamiento y desnutricio”, explica el informe ‘Mare Plasticum” de la UICN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Según Greenpeace, unas 700 especies de organismos marinos se ven afectados por este tipo de contaminación. Cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar.

Unas 700 especies de animales marinos se ven afectadas por la contaminación por plásticos. Fuente: Pexels.

Pero no solo afectan a los animales marinos, también a nuestra salud. La degradación del plástico da lugar a los microplásticos, partículas sólidas, de tamaño inferior a 5 mm.  Investigadores alemanes han encontrado 12.000 partículas microplásticas por litro de hielo en el Ártico. Partículas como esas han pasado ya al organismo de los peces marinos. Los microplásticos también se fabrican como componentes para algunos productos, como las microesferas presentes en los detergentes o la pasta de dientes, que llegan al mar desde el desagüe de nuestras casas. 

Los microplásticos son un problema también para la salud humana. Los investigadores los han encontrado ya presentes en el hielo del Ártico.

Esos microplásticos llegan también a nosotros, al comer pescado o beber agua e incluso por el aire que respiramos. Se calcula que cada semana una persona ingiere 5 gramos de plástico al comer, beber o respirar. Es como si nos comiéramos una tarjeta de crédito.  Evitar el uso de plásticos ayuda no solo a la salud de los mares sino a la nuestra. Está en nuestra mano reducir su presencia simplemente siguiendo unos sencillos consejos.

Sabemos cómo llega el plástico al mar, y podemos evitarlo

En primer lugar hay que desterrar las bolsas de plástico, lleva unas de tela a la compra o reutiliza las que tienes. Si las usas para basura, que sea para los residuos que echas al contenedor amarillo, el de los envases.

Evita el agua embotellada, lleva una botella rellenable o bebe agua del grifo. Intenta comprar productos sin envasar, optando por la compra a granel o al peso. Utiliza frascos o recipientes de vidrio para almacenar los alimentos, y no uses papel film. No utilices cubiertos o vasos de plástico ni pajitas. Cada vez hay más alternativas de productos hechos de materiales biodegradables, desde cepillos de dientes de bambú a cubertería cerámica.

Siempre al contenedor amarillo de reciclado

Todos los artículos que no hayas podido evitar, deposítalos en el contenedor amarillo. Ah, y las lentillas, siempre a la basura, ni por el desagüe ni por el inodoro, ya que incrementan los microplásticos en el mar.

Un globo tarda 6 meses en degradarse y es el residuo plástico más mortífero para aves, tortugas y cetáceos.

Reduce, o mejor elimina, el consumo de toallitas húmedas e intenta evitar los packs de bebidas con anillas de plástico. Incluso algo tan inocente e infantil como un globo puede tener efectos mortíferos, ya que tarda 6 meses en degradarse y es el residuo plástico más mortífero para aves, tortugas y cetáceos.

Este verano en la playa, no dejes residuos

Este verano en la playa, no dejes residuos en la arena, ni los tires al mar. Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona advierte de que el turismo produce el 80% de la basura marina en las playas mediterráneas. No es cierto que el mar se lo trague todo: hay informes que dicen que de seguir así en 2050 habrá más plásticos en el mar que peces.  

Llevamos multitud de productos hechos de plástico a la playa que pueden ser muy contaminantes. Fuente: Pexels

Usa protectores solares biodegradables, que no contaminen el mar por sus componentes químicos. No utilices champú o gel en las duchas públicas al quitarte la arena de la playa, aunque sea lo que más apetezca, porque los productos químicos que llevan se quedan en la arena, llegan al mar y alteran el ecosistema natural.  

Hay informes que advierten de que de seguir así, en el año 2050 en el mar habrá más plásticos que peces.  

Lleva toallas de algodón orgánico. Las que llevan productos sintéticos o químicos textiles desprenden fibras de tamaño microscópico, son microplásticos que después  se encuentran en el mar, en los sedimentos marinos y en la arena de la playa.

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