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Cambio Climático Claves para entender la nueva Ley de Cambio Climático de España

España firma este jueves la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Con ello se compromete a cumplir los compromisos internacionales que le lleven a conseguir la neutralidad climática para el 2050.

Objetivo alcanzar la neutralidad climática en 2050

La nueva ley de Cambio Climático en España se compromete con la neutralidad climática, por la que se lleva luchando ya una década. Esta implica dejar de emitir gases de efecto invernadero al ritmo actual. La idea es que solo se emitan aquellos que puedan ser captados por sumideros, como por ejemplo los bosques, o lo que es lo mismo, reducir drásticamente el consumo de combustibles fósiles, cuya quema, los genera.

Ese compromiso forma parte de los acuerdos, que en su día firmaron en el acuerdo de París 2015, España y muchos otros países del mundo. La finalidad principal era la de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global a 2oC respecto a niveles preindustriales

¿Qué implica la Ley del Cambio Climático?

Con la ley firmada hoy en el congreso por la mayoría de los partidos, el Gobierno de España se compromete a reducir un 39% la emisiones de gases procedentes de sectores difusos (movilidad, usos térmicos en edificios, residuos o agricultura). Un 13% más que la meta establecida por la Unión Europea del 26%.

Parque eólico en la montaña
En España la apuesta por las renovables sera superior a la media europea durante la próxima década.

Por otra parte, con esta nueva ley España aumenta su apuesta por las energías renovables. Mientras que la Unión Europea establece una penetración de renovables de entre un 38 y 40% en el consumo final de energía para 2030, España pretende alcanzar el 42%.

Por otra parte, el 2030 va a estar en el punto de mira del gobierno para conseguir reducir hasta un 23% las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los valores de 1990. Un objetivo que se pretende revisar al alza periódicamente empezando en 2023.

Para 2030 también hay un gran reto, alcanzar una producción de electricidad renovable que llegue al 74%. Un reto muy ambicioso considerando que hoy estamos entorno al 43%. El objetivo final es conseguir en 2050 que el 100% de la generación eléctrica sea renovable.

La descarbonización del sector del transporte en lo alto de la lista

Cerca del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero vienen del sector del transporte. La nueva Ley del Cambio Climático pretende conseguir implantar para 2050 un parque de turismos y vehículos comerciales ligeros sin emisiones directas de CO2. Para ello la ley establece la prohibición en 2040 de la venta de vehículos que emitan CO₂, no destinados a usos comerciales.

En el programa también se contempla que los municipios de más de 50.000 habitantes adopten nuevos planes de movilidad para reducir sus emisiones. Está fórmula ya está en marcha en grandes ciudades como Madrid y Barcelona pero se espera que se extienda a muchas otras pequeñas ciudades. 

Coches circulando por la calle Gran Vía de Madrid
Las grandes ciudades como Madrid y Barcelona ya tienen en marcha un plan para hacer más sostenible su plan de transporte.

Para dar un buen empujón al coche eléctrico, a partir de 2023, todos los edificios que no estén destinados a uso residencial y con más de 20 plazas de aparcamiento, deberán contar con infraestructuras de recarga eléctrica. Las gasolineras deberán contar con puntos de recarga eléctrica. Para conseguir ese objetivo hará falta una inversión de 44 millones de euros.

A pesar de las buenas intenciones del gobierno, hay partidos y asociaciones que consideran la nueva ley como poco ambiciosa. Los objetivos parecen estar por debajo de los que pide Naciones Unidas.

La Vicepresidenta y Ministra Teresa Ribera ha celebrado la aprobación en el Congreso del primer proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética como instrumento clave para modernizar y transformar nuestro país en un buen número de sectores.

Según Ribera ¨la nueva ley permitirá modernizar nuestra industria y hacerla competitiva en los nuevos mercados, fortalecer nuestro tejido social, atraer inversiones en las tecnologías del futuro, evitar riesgos financieros, generar empleo estable y facilitar una distribución equitativa de la riqueza en el proceso de descarbonización, guiado por criterios de justicia social y estrategias de transición justa¨.