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Cambio Climático Chocolate y deforestación: el oscuro secreto tras el cacao

En muchos puntos del planeta, especialmente en África, el cultivo incontrolado de este alimento provoca la pérdida de miles de hectáreas de bosque

El chocolate es uno de los placeres alimenticios más apetecibles y deseados por millones de ciudadanos. Una onza, una taza o un helado de este alimento en cualquier momento del día siempre es un instante delicioso. Sin embargo, tras la producción de cacao, el principal ingrediente para elaborar el chocolate, se puede esconder una historia de deforestación incontrolada.

La ONG Mighty Earth ha publicado un informe denominado ‘El oscuro secreto del chocolate, en el que denuncia que “una gran cantidad” del cacao utilizado por las grandes empresas del sector. Una producción que se cultivó “ilegalmente en parques nacionales y otras áreas protegidas” en países como Costa de Marfil y Ghana, los principales productores de cacao del mundo.

Las exportaciones de cacao están vinculadas a la deforestación

«La medida en que las grandes marcas de chocolate están vinculadas a la destrucción de parques nacionales y áreas protegidas es impactante. Estas compañías deben tomar medidas inmediatas para terminar con la deforestación de una vez por todas y remediar los daños del pasado», señala Etelle Higonnet, directora legal y de campaña de Mighty Earth.

Pérdida de hábitats para chimpancés y elefantes

En concreto, el informe esgrime que más del 90% de la superficie de los parques nacionales y otras áreas protegidas de Costa de Marfil o Ghana se destinan a la producción de cacao y provoca la tala de miles de hectáreas de bosque.

“En Costa de Marfil, la deforestación ha llevado a los chimpancés a unas pocas reservas y ha reducido la población de elefantes del país de varios cientos de miles a unos 200-400”, denuncian los autores de este trabajo.

Se da la que circunstancia de que hace décadas, los bosques de estos países africanos fueron unos de los hábitats más importantes para decenas de especies como los leopardos, los hipopótamos y los elefantes o los chimpancés. Sin embargo, estos entornos naturales han ido desapareciendo, principalmente por la deforestación vinculada al cacao.

“Nuestro país se ha vuelto dependiente de una industria del cacao que destruye los bosques y toda la gama de servicios ecosistémicos que ofrecen al país», apuntaba Kouamé Soulago Fernand, Secretario General ROSCIDET, una red de ONG de Costa de Marfil que se especializa en la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible.

«Debemos lograr una industria del cacao sostenible que respete los bosques y que realmente beneficie a las comunidades y la economía del país. Las grandes compañías de chocolate deben hacer contribuciones financieras y técnicas para apoyar los esfuerzos de conservación del gobierno «, agregaba.

Deforestación por producción de chocolate

Por otro lado, el pasado año, un grupo de expertos ya alertaba que el incremento de la producción de chocolate estaba ligada al aumento de la deforestación en países pobres o en vías de desarrollo de Asia, América y África. En concreto, en estados como Costa de Marfil o Ghana cultivan el 70% de todo el cacao que se consume en el mundo.

La deforestación ha llevado a los chimpancés a unas pocas reservas y ha reducido la población de elefantes

chocolate cacao

“Los informes recientes sugieren tendencias perjudiciales debido a una mayor demanda y estrategias de cultivo cambiantes. Existe una evidencia de que las exportaciones de cacao están vinculadas a la deforestación donde no estaban hace menos de 20 años», detallaba Mark Noble, profesor asistente de sociología y antropología de la Universidad de Lehigh, en EE. UU, y uno de los autores principales de este trabajo.

Es más, los autores concluyen que las presiones de la demanda para aumentar las exportaciones de cacao, los cambios en los patrones climáticos y la caída de los precios del cacao, han llevado a un mayor monocultivo y al uso de prácticas menos sostenibles.

“Ahora el aumento de la demanda y las prácticas de cultivo más industriales están llevando a la presión sobre los bosques donde este no era el caso en décadas anteriores», advierte el experto. Y añade que este daño ambiental no se refleja en el precio final de los productos de cacao y chocolate.

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