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¿Sabías que...? China recolectará rocas lunares con la misión Chang’e 5

Esta misión pone fin a una «sequía» de 44 años sin recoger muestras de material lunar

China ha lanzado la misión Chang’e 5 con destino a la Luna. Su objetivo es traer muestras de material lunar. Será la primera vez desde la década de los 70, cuando la Unión Soviética, con la misión Luna 24, trajo muestras de la Luna por última vez. Es un gran paso en la exploración espacial del gigante asiático.

El programa Chang’e continúa avanzando a pasos agigantados

El pasado lunes 23, China lanzó la misión Chang’e 5 rumbo a nuestro satélite. Partió del Centro Espacial Wenchang, en la provincia de Hainan, impulsado por un cohete Long March 5. La llegada a la órbita lunar está prevista para el 28 de noviembre y apenas unas semanas después, en diciembre, regresará a nuestro planeta con las muestras que recoja en la superficie. Pondrá fin a una sequía de 44 años sin recoger muestras de material lunar, después de que la Unión Soviética, en 1976, lo hiciese por última ocasión con la misión Luna 24.

El cohete Saturno V en la plataforma de lanzamiento, antes del lanzamiento de Apolo 17. Crédito: NASA

La nave está compuesta por cuatro módulos. En la órbita de la Luna, dos de ellos, un aterrizador y un vehículo de ascenso, descenderán hasta el satélite. Un aterrizador es, simplemente, una nave diseñada para posarse en la superficie de un objeto celeste, sin capacidad de movimiento alguno.

La fase de ascenso será la responsable de permitir que pueda regresar a la órbita de la Luna. Una vez allí, podrá reencontrarse con el resto de módulos de la misión para viajar de vuelta a la Tierra. El aterrizador estudiará el entorno en el que aterrice.

La nave extraerá material lunar de la superficie y, también, a dos metros de profundidad

Va equipado con diferentes instrumentos que le ayudarán a completar esta tarea. Pero su tarea más mediática y, sin duda, la más interesante para China, será la recolección de dos kilos de material lunar. Todo ello tendrá lugar en tan solo dos semanas.

La nave ha sido diseñada para funcionar con energía solar. Por lo que, con la llegada de la noche lunar, dejará de estar operativa. Aun así, un día lunar dura dos semanas (y la noche otras dos), por lo que debería haber tiempo más que suficiente para llevar a cabo todos los objetivos de la misión.

Material lunar de diferentes edades

La nave extraerá material lunar de la superficie y, también, a dos metros de profundidad. El lugar escogido es el Mons Rumker, en el Océano de las Tormentas, que contiene rocas que se formaron hace 1200 millones de años. Esto supondrá un paso adelante para seguir reconstruyendo la historia de la Tierra y la Luna, porque el material recogido durante el programa Apolo, por ejemplo, es de 4000 millones de años. Así que permitirá estudiar un momento diferente de nuestro satélite. A nivel internacional, habrá mucho interés por analizarlas.

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Incluso Estados Unidos ha expresado su interés. Habrá que ver cuál es la disposición de China, aunque, sin ánimo de entrar en política, es posible que el cambio de administración del gobierno de Estados Unidos facilite las cosas.

Sea como fuere, esta es la primera misión que China lleva a cabo con el objetivo de traer muestras de vuelta a la Tierra. Es un paso más en el programa Chang’e, que comenzó en 2007 con el lanzamiento de la nave Chang’e 1 y a la que le siguió Chang’e 2 en 2010. En 2013, llegó la misión Chang’e 3, que supuso un buen paso adelante.

Esas muestras serán muy útiles para comprender mejor la evolución del Sistema Solar y, en particular, del entorno de la Tierra y la Luna

Estaba formada por un aterrizador y por Yutu, un róver con el que explorar la superficie. Después, llegó la misión Chang’e 5T1, enviada en octubre de 2014. Era un prototipo de una cápsula de retorno, en un viaje de ocho días, con la intención de preparar la misión Chang’e 5.

En enero de 2019, la misión Chang’e 4 se convirtió en la primera misión que lograba aterrizar en la cara oculta de la Luna. Tanto el aterrizador como el róver (Yutu 2) de la misión siguen operativos, así como el aterrizador de Chang’e 3, con el que el gigante asiático sigue sus observaciones.

La recogida de muestras se ha vuelto popular

La misión de China supone un gran paso en la exploración de la Luna. Es la primera vez, después de 4 décadas, en la que se traerá material de nuestro satélite. Pero no es la única misión de recogida de muestras que se está llevando a cabo.

El 6 de diciembre, Hayabusa2, de la Agencia Espacial Japonesa, traerá muestras del asteroide Ryugu a la Tierra. Además, OSIRIS-REx, una misión de la NASA, traerá muestras del asteroide Bennu, aunque, en este caso, habrá que esperar al año 2023 para recibirlos y ahora sumamos Chang’e 5.

Concepto artístico de Starship en una base lunar. Crédito: SpaceX

Uno de los aspectos más interesantes de Chang’e 5, en comparación al resto de misiones de retorno, es cómo traerá ese material el próximo 16 o 17 de diciembre. Primero, la nave Chang’e 5 se adentrará solo unos kilómetros en la atmósfera del planeta, alejándose de nuevo (y perdiendo velocidad en el proceso, por la fricción con la atmósfera). Después, volverá a entrar en la atmósfera de la Tierra pero ya para aterrizar. La nave tocará la superficie de nuestro planeta en el interior de Mongolia, el mismo lugar en el que regresan las misiones tripuladas del país.

Para China, Change’5 supone un paso más en la exploración de la Luna y les convierte en una referencia. Esas muestras serán muy útiles para comprender mejor la evolución del Sistema Solar y, en particular, del entorno de la Tierra y la Luna.

A más largo plazo, no hay que olvidar que China, junto a la Agencia Espacial Europea, ha expresado su interés por tener una base lunar en algún momento de la década de 2030. No son pocos los que dicen que podríamos estar en una segunda carrera espacial. Por suerte, esta vez las circunstancias son mucho más tranquilas…