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Cambio Climático El cambio climático ‘deforma’ la atmósfera: la estratosfera se encoge y se enfría

Los gases de efecto invernadero cambian nuestra atmósfera: la estratosfera se ha encogido 400 metros desde 1980

La estratosfera se encoge 100 metros cada década

El cambio climático está afectando a todos los componentes del sistema climático, siendo la atmósfera el primer elemento del sistema en recibir el impacto de la actividad antropogénica con el aumento en la concentración de gases de efecto invernadero. La composición química de la atmósfera cambia, lo que hace que las capas también lo hagan: mientras la troposfera se expande, la estratosfera se encoge.

El cambio climático también afecta al propio planeta, ya que hace poco saltaba la noticia de que está desplazando al eje de la Tierra.

¿Qué es la estratosfera?

La estratosfera es una capa de la atmósfera situada entre los 12 y los 50 kilómetros de altura, aproximadamente. Esta capa se sitúa entre la troposfera (la capa más baja, donde suceden los fenómenos meteorológicos y vuelan los aviones) y la mesosfera. Además es en la estratosfera donde está la capa de ozono.

Capas de la atmósfera. La troposfera y la estratosfera son las más cercanas a la superficie. Crédito: Randy Russell, UCAR

La estratosfera se encoge: cada vez es más delgada

El espesor de las distintas capas atmosféricas puede variar levemente con el tiempo debido a la situación meteorológica o incluso a la actividad solar. Sin embargo, durante las últimas décadas, los científicos han observado claras tendencias a largo plazo debido al calentamiento global.

Según un nuevo estudio realizado, en el que participan investigadores de la Universidad de Vigo, la troposfera se calienta y se ensancha y la estratosfera se enfría y se encoge. A medida que ha ido aumentando la concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, éstos han atrapado más radiación saliente en la troposfera y la han vuelto a irradiar hacia el suelo. Con un menor enfriamiento de la troposfera, la capa más baja, se calienta y, por tanto, se expande.

La estratosfera se encoge. Comparativa capas de la atmósfera 1980 vs. 2018. Crédito: WMO/Scott Sutherland

En la estratosfera ha ocurrido lo contrario que en la capa más baja: se ha encogido y se ha enfriado. ¿A qué se debe? En el pasado, la reducción del ozono tuvo un papel importante en el enfriamiento estratosférico, sin embargo, ahora el aumento de otros de los gases de efecto invernadero se ha convertido en el principal motivo ya que, debido a su presencia, llega menos calor a la estratosfera desde abajo.

La falta de ozono no es la responsable de que se reduzca la estratosfera, sino las emisiones de GEI .

Debido a las emisiones la estratosfera se reduce 100 metros cada década: desde 1980 a 2018 se ha reducido 400 metros. Según las proyecciones a futuro en 2080 habremos perdido un 3,7% de esta capa de la atmósfera respecto al periodo 1980-2018 y la capa será 1,3 kilómetros más delgada que en los años 60 por culpa de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Evolución temporal del grosor de la estratosfera. Gráfica: Pisoft, Petr, et al. Environmental Research Letters (2021).

¿Qué implicaciones puede tener que la estratosfera pierda grosor?

Los investigadores señalan que cambios en el espesor de la capa podrían afectar el comportamiento de la propia estratosfera y, por lo tanto, a la precisión de los modelos climáticos. También podría provocar cambios en la ionosfera de la Tierra que afectarían la comunicación por radio de largo alcance y el rendimiento de la navegación GPS. Por último, incluso podría tener un impacto en los satélites en órbita y la basura espacial.

VÍDEO: BASURA ESPACIAL ACUMULADA ALREDEDOR DE LA TIERRA

Esta animación muestra la acumulación de basura espacial en órbita alrededor de la Tierra desde la década de 1950. Los pedazos de basura espacial, ya sean tuercas y tornillos o cohetes enteros, experimentan el mismo arrastre de la atmósfera mientras orbitan el planeta. Y, al igual que con los satélites, una estratosfera más delgada significará menos resistencia sobre ellos, por lo que también permanecerán en órbita por más tiempo.

Una vida útil más larga de los satélites y menos combustible gastado por los cohetes son cosas buenas, pero tener más basura espacial dando vueltas alrededor del planeta es universalmente malo. Aumenta la probabilidad de que la basura choque con los satélites en funcionamiento y las posibilidades de un accidente catastrófico en un momento en que se espera que los vuelos humanos al espacio se vuelvan más comunes.