Por qué beber alcohol para mantenerse caliente es una mala idea (y peligrosa)

El consumo de bebidas alcohólicas supone un riesgo para la salud especialmente si las temperaturas son muy bajas.

Pablo Ramos

Pablo Ramos

El consumo de bebidas alcohólicas supone un riesgo para la salud especialmente en temperaturas muy bajas

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Cada vez que se consume alcohol en ambientes fríos y temperaturas muy bajas, el cuerpo suele responder con un incremento de la sensación de calor. Es un mecanismo inmediato del organismo. Sin embargo, recurrir a este tipo de bebidas para combatir el frío es un error que puede resultar muy peligroso para la salud. 

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Al beber alcohol, esta sustancia produce un efecto dilatador en los vasos sanguíneos lo que incrementa en volumen de sangre en las primeras capas de la piel, generando ese efecto de calor.

Debido a esta consecuencia, muchas personas deciden no solo tomar alcohol para calentarse, sino que incluso se desprenden de la ropa de abrigo, algo que puede acarrear importantes problemas de salud ya que el cuerpo está mucho más expuesto al frío. 

El alcohol produce una sensación momentánea de calor al dilatar los vasos sanguíneos

En concreto, lo que sucede al desviar la sangre hacia la piel es que se pierde temperatura corporal, especialmente en los órganos internos que ven reducido el flujo de sangre que reciben. Y no solo eso. La sangre, al estar expuesta a bajas temperaturas, retorna al resto del sistema circulatorio mucho más frío lo que desciende la temperatura corporal de forma mucho más rápida.

La hipotermia, entre los síntomas más comunes

De hecho, consumir alcohol es un riesgo que incrementa de forma notable las posibilidades de sufrir hipotermia, una patología que puede identificarse con síntomas como los escalofríos, el balbuceo al hablar, una respiración lenta y superficial, disminución del pulso, falta de coordinación, somnolencia, desorientación e incluso pérdida de conocimiento.

En este sentido, el Ministerio de Sanidad señala que el uso de alcohol para combatir el frío es uno de los mitos más extendidos y explican que  “el alcohol produce una sensación momentánea de calor al dilatar los vasos sanguíneos y dirigir la sangre hacia la superficie de la piel”.

Sin embargo, esta actividad sanguínea produce también un enfriamiento del interior del cuerpo y con el paso de los minutos la persona que ha consumido alcohol sentirá mucho más frío. 

escalofríos sin fiebre

Por ello, la mejor manera de combatir el frío es mantener una correcta hidratación con bebidas calientes y con la ropa de abrigo adecuada para conservar la temperatura corporal y evitar pérdida de calor innecesaria que ponga en riesgo nuestra salud.