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¿Sabías que...? Basura espacial: ¿Puede ocurrir una colisión catastrófica?

La masa total de objetos espaciales que orbitan nuestro planeta es de unas 7.500 toneladas. ¿Es realmente preocupante?

VÍDEO: LA AMENAZA DE LA BASURA ESPACIAL AUMENTA


Acabo de tener una visión, he descubierto una oportunidad de negocio única que voy a compartir con vosotros en este post. Mi próxima empresa será: STAR TRASH S.A. Y es que como en el espacio no hay contenedores para la recogida selectiva de residuos, el oficio de “basurero espacial” estará bastante de moda en los próximos años.

Resulta que incluso la ESA está bastante preocupada debido a la creciente densidad de desechos espaciales que orbitan alrededor del nuestro planeta.

Echando números nos encontramos con que desde el inicio de la era espacial, marcada por la puesta en órbita del Sputnik (1957), han tenido lugar unos 5.250 lanzamientos, que han llegado a poner unos 7.500 satélites en órbita, de los que aún 4.300 se mantienen en el espacio y de ellos hay unos 1.200 que aún están en uso, funcionando como titanes.

La ESA está preocupada por la creciente densidad de desechos espaciales que orbitan por nuestro planeta

Con todo esto se calcula que la masa total de objetos espaciales que orbitan nuestro planeta es de unas 7500 toneladas. Algunos de estos objetos son muy valiosos (por esos están ahí), pero el resto son auténticos escombros espaciales, basura que va creciendo año a año, compuesta por etapas quemadas de cohetes, satélites inutilizados, herramientas extraviadas, etc …

Y es que hay registradas al menos unas 300 rupturas, explosiones o colisiones de satélites o de cuerpos de cohetes, lo que supone unos 29.000 objetos con un tamaño superior a los 10 centímetros, unos 750.000 objetos cuyo tamaño oscila entre 1 y 10 centímetros y más de 166 millones de objetos de un tamaño comprendido entre 1 milímetro y 1 centímetro.

Basura espacial: peligro de colisión

El tema que hay que valorar es el siguiente: ¿es esta es una cantidad alarmante? Bueno sí y no, o no tanto.

Los objetos más grandes están bastante controlados y ante el peligro de colisión los satélites operativos pueden rectificar su trayectoria y evitar el impacto.

Parece ser que anualmente cada satélite tiene que realizar algún reajuste de su trayectoria huyendo de posibles colisiones. La Estación Internacional Espacial en sus 19 años de vida ha realizado al menos 4 maniobras evasivas, la última en julio de 2015.

Mucho más difícil es el control de los objetos más pequeños, hay que tener en cuenta que se pueden desplazar a enormes velocidades orbitales de hasta 56.000 km/h, auténticos balines cósmicos.

En 2016 se produjo el impacto de un pequeño objeto, de un tamaño inferior al medio centímetro y apenas un gramo de peso, que afectó a los paneles solares del Sentinel-1, el área dañada en los paneles solares fue de unos 40 centímetros

¿Es realmente alarmante?

Pero, ¿y la parte de “no es tan alarmante, o no tanto”? Bueno el espacio casi por definición es muy grande. Y si nos quedamos tan solo con los primeros 36.000 km de ese espacio, estaremos hablando de un volumen del orden de 3 por diez elevado a 14 kilómetros cúbicos, algo así como el volumen de 300 tierras que rodeasen nuestro planeta.

Cierto que se trata de muchísimo espacio como para quitarnos del todo el sueño, pero creo que eso mismo debió de pensar el primer fulano que tiró una monda de naranja al océano.

He utilizado ese límite de 36.000 km por ser donde se encuentra la órbita geoestacionaria en la que se sitúan los satélites meteorológicos (meteosat, goes, himawari, …) y algunos importantes satélites de comunicaciones, concretamente esta altura es de 35.786 kilómetros.

Por debajo de este límite encontramos la Órbita Terrestre Media (entre 2.000 y 35.786 kilómetros), ocupada por satélites asociados a sistemas de navegación (GPS, Galileo, …).

Mientras que ya cerca de la superficie terrestre (entre 200 y 2.000 kilómetros), se encuentra la Órbita Terrestre Baja que es la utilizada por la mayoría de los satélites de observación, por la Estación Espacial Internacional, por el Hubble y por transbordadores espaciales.

Como es de suponer esta es la franja más utilizada por nuestros satélites y también la más afectada por el incremento de basura espacial, ya que casi todos los objetos que orbitan nuestro planeta van perdiendo energía (velocidad) y cayendo paulatinamente a órbitas más bajas atraídos por la gravedad de la tierra.

¿Qué pasará en los próximos años?

Hay algo que es casi seguro, cada vez necesitaremos más y más satélites sobre nuestras cabezas. Parece que la tendencia es que la Órbita Terrestre Baja cada vez se vea más ocupada por satélites pequeños y baratos, tipo CubeSat, ya que, por ejemplo, grandes empresas pretende mejorar el acceso a Internet en todo el mundo creando auténticas constelaciones de varios cientos de satélites que satisfagan esta necesidad.

Un proyecto pretende utilizar un sistema de redes, velas y arpones para recuperar desechos espaciales

¿Soluciones? Parece que sí se terminarán imponiendo medidas de tipo legal que obliguen, limiten o al menos penalicen “dejar basura” en el espacio (los lanzamientos deberán de ser mucho más limpios), al tiempo que se van generando algunas iniciativas interesante y bastante ocurrentes para limpiar el espacio.

Hay un proyecto de la Universidad de Surrey, bautizado como RemoveDebris, que pretende utilizar un sistema de redes, velas y arpones para recuperar desechos espaciales. La empresa Astrocale (Japón) planea lanzar el satélite ELSA-1 que pretende atrapar piezas de chatarra espacial utilizando adhesivos. La nave de carga de la ISS, Kounotori, también de Japón, pretende incorporar un sistema basado en una correa electrodinámica de 700 metros que pueda atrapar desechos espaciales.

En fin, yo sigo diseñando Star Trash S.A. y me imagino una enorme sala de control donde incombustibles gamer, dopados legalmente con bebidas energéticas, piloten con soltura un ejército de drones encargados de capturar, desviar o destruir porciones de basura espacial. Además algo venderemos en Ebay para coleccionistas ¿no?

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