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Cambio Climático Así ha influido el cambio climático en la transmisión del Covid-19

Estos son los factores que han ayudado a transformar los hábitats naturales de muchas especies que propagan el virus

Desde que apareció el SARS-CoV-2 que causó la pandemia del COVID-19, científicos del mundo entero han estado investigando las causas de su aparición y posterior propagación. Ahora un estudio publicado en la revista ¨Science of the Total Environment¨  proporciona la primera evidencia de un mecanismo por el cual el cambio climático podría haber jugado un papel directo en la aparición del virus.

El estudio revela que durante el último siglo, se han registrado cambios a gran escala en el tipo de vegetación tanto en la provincia de Yunnan, en el sur de China, como en regiones adyacentes de Myanmar y Laos. 

Aumento estimado en el número local de especies de murciélagos debido a cambios en sus rangos geográficos impulsados ​​por el cambio climático desde 1901. El área ampliada representa el origen espacial probable del antepasado del SARS-CoV-2 transmitido por murciélagos. Crédito: Dr. Robert Beyer

Un aumento de la temperatura, cambios en la cantidad de la radiación solar y de la concentración de dióxido de carbono, están entre los ingredientes que afectan el crecimiento de plantas y árboles

Ese cambio climático ha ayudado a transformar los hábitats naturales de matorrales tropicales en sabanas tropicales y bosques caducifolios. Este nuevo entorno es el adecuado para muchas especies de murciélagos que viven predominantemente en los bosques.

Según algunos expertos, la cantidad de coronavirus en una zona, está estrechamente relacionada con la cantidad de especies de murciélagos presentes. En el estudio realizado, han encontrado 40 especies de murciélagos que se han trasladado a la provincia de Yunnan, en el sur de China, a lo largo del siglo pasado.  

Haciendo cuentas, ese número de especies de murciélago, puede albergar alrededor de 100 tipos más de coronavirus que pueden ser transmitidos por murciélagos. Es en esta región, donde los datos genéticos sugieren que puede haber surgido el SARS-CoV-2.

La población mundial de murciélagos transporta alrededor de 3.000 tipos diferentes de coronavirus.

A medida que el cambio climático ha ido alterando los hábitats de los murciélagos, algunas especies se han cambiado de zona, llevándose consigo el respectivo virus. Con ello, no solo se han alterado las regiones donde los virus están presentes, además ha permitido la interacción entre animales y virus, lo que favorece la transmisión o evolución de virus más dañinos.

Cada especie de coronavirus alberga de media 2.7 coronavirus

La población mundial de murciélagos transporta alrededor de 3.000 tipos diferentes de coronavirus, y cada especie de murciélago alberga un promedio de 2.7 coronavirus, la mayoría sin mostrar síntomas. 

Si el cambio climático aumenta la cantidad de especies de murciélagos en una región en particular, también puede aumentar la probabilidad de que aparezca un coronavirus dañino para los humanos, y que posteriormente se transmita o evolucione allí.

La mayoría de los coronavirus que transmiten los murciélagos no pueden afectar a los humanos. Sin embargo, es muy probable que varios coronavirus que se sabe infectan a los humanos se hayan originado en murciélagos. Entre ellos hay 3 que pueden causar muertes humanas: el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) CoV y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) CoV-1 y CoV-2.

Según los expertos, la transmission del Covid-19 puede haberse visto apoyada por el cambio climático.

La región identificada por el estudio como un punto caliente por su riqueza en especies de murciélagos, también alberga pangolines. Se sugiere que estos  actuaron como huéspedes intermediarios del SARS-CoV-2. Es probable que el virus haya pasado de los murciélagos a estos animales, que luego se vendieron en un mercado de Wuhan, donde pudo ocurrir el brote inicial en humanos.

Características de los habitats de los murciélagos en la zona del estudio realizado por Beyer et al.

El hecho de que el cambio climático pueda ayudar a acelerar la transmisión de patógenos de un determinado entorno a los humanos, debería servir de alarma para reducir cuanto antes las emisiones globales.

Urge limitar la expansión de áreas urbanas, tierras de cultivo y terrenos de caza en hábitats naturales. De esta forma será posible reducir el contacto entre humanos y animales portadores de enfermedades y evitar futuras pandemias.