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Cambio Climático Así ha hecho el cambio climático más fuerte al huracán Laura

La rápida intensificación de huracanes como Laura es cada vez más habitual

El huracán Laura se intensificó la semana pasada más de lo que anticipaban los modelos de predicción, llegando a la costa de Luisiana como un potente y peligroso categoría 4.

Los expertos alertan de que situaciones como esta podrán ser cada vez más frecuentes en el futuro, y aunque no atribuyen la formación de Laura al cambio climático, sí su rápida amplificación.  

El huracán Laura visto desde la Estación Espacial Internacional. Imagen : NASA

Hacemos repaso de lo ocurrido: el martes por la tarde, los modelos numéricos, los que calculan la evolución de tormentas y huracanes, anticipaban correctamente la trayectoria que seguiría Laura, pero no la intensidad con la que tocaría tierra el jueves.

Inicialmente estaba previsto que llegaría como un categoría 1 a 2, pero la realidad sería otra al llegar a la costa del golfo de México. Lo hizo como un intenso huracán categoría 4 que por poco no llegó a la máxima categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, la que mide la intensidad de los huracanes. 

El protocolo de emergencia que se pone en marcha ante el potencial impacto de un categoría 1 o 2 es bastante diferentes al de un categoría 4. Como consecuencia, cuando es cuestión de 24 horas un huracán como Laura se intensifica tanto, no hay tiempo para prepararse y el impacto acaba siendo mucho mayor. 

Laura explotó en cuestión de horas

El caso de Laura es similar al que se vivió en agosto de 2017, cuando el huracán Harvey, también previsto que llegará a la costa de Texas como un categoría 2, se hizo fuerte en 24 horas y tocó tierra cerca de la ciudad de Corpus Cristi como un devastador categoría 4.  

Situaciones similares se han vivido estos últimos años con otros grandes huracanes como Florence, Michael o Dorian.

Laura se hace fuerte justo antes de llegar a tierra firme con un ojo bien definido como se ve en esta imagen de radar compuesta por los datos recopilados por uno de los aviones de la NOAA que sobrevoló el huracán. Imagen: NOAA

Laura ha batido varios récords, por una parte aumentando la intensidad de sus vientos 105 kilómetros por hora en tan solo 24 horas. Pero uno de los más notables ha sido el de provocar un aumento del nivel del mar en la costa del golfo de 5.22 metros. El anterior récord lo ostentaba el huracán Audrey en junio de 1995, con un aumento de 3.96 metros. 

El huracán Laura reforzó sus vientos más de 100 kilómetros por hora en 24 horas y generó una marea ciclónica de más de 5 metros en la costa del golfo de México

Los expertos han demostrado a través de numerosos estudios, que la intensidad de huracanes, tifones y ciclones ha ido en aumento en la última década. Hasta un 8 por ciento en el caso de los que se forman en el Atlántico, lo que quiere decir que durante su vida, un huracán tiene un 8 por ciento más de probabilidad de convertirse en un potente huracán de categoría 3 o superior. 

A parte del efecto amplificador que el cambio climático tiene sobre las los vientos o las mareas ciclónicas que producen los huracanes, los expertos han podido demostrar que también aumenta la cantidad de precipitación que generan.

La causa principal son los océanos cada más cálidos que tenemos, favoreciendo la evaporación y aportando más energía a las tormentas tropicales que se forman cada año. 

Anomalía de temperatura del agua el de 30 de agosto de 2020. Gran parte del hemisferio norte presenta anomalías positivas, lo que se traduce en más energía para tormentas tropicales y huracanes. Fuente : NOAA

Por cada grado centígrado de calentamiento, hay entorno a un 7 por ciento mas de vapor de agua en el aire. Por ejemplo, en el caso del huracán Florence en 2018, las temperaturas de la superficie del océano eran 1.5oC más altas de lo habitual, lo que contribuyó a aumentar un 10 por ciento el vapor de agua disponible en la atmósfera para formar nubes y producir más lluvia. 

Por cada grado centígrado de calentamiento del agua de mares y océanos, hay entorno a un 7 por ciento mas de vapor de agua en el aire para generar lluvia

Que el agua de los océanos esté más caliente debido al cambio climático no quiere decir necesariamente que se vayan a formar más huracanes. Lo que sí está demostrado es que los que se acaban formando, como ha sido el caso de Laura, pueden explotar en cuestión de horas y convertirse en fenómenos meteorológicos mucho más extremos de lo inicialmente previsto

Septiembre el mes más activo de la temporada

Según expertos de la NOAA, las condiciones atmosféricas y oceánicas son muy favorables en estos momentos para alimentar las tormentas tropicales que se vayan formando y convertirlas en potentes huracanes. Estas próximas 4 a 5 semanas suelen ser las de mayor actividad de los 6 meses que dura la temporada.

Este 2020 ha sido especialmente activa y podría ser una de las más activas del registro. De hecho, el de 2020 es uno de los pronósticos estacionales más activos que ha elaborado la NOAA en sus 22 años de historia generando pronósticos de huracanes. 

Trayectoria e intensidad de huracanes y tormentas tropicales formados en el Atlántico esta temporada de 2020. Fuente: NOAA

Si hace unos meses se hablaba de la formación de 16 tormentas con nombre, ahora el pronóstico actualizado prevé entre 19 y 25 tormentas con nombre, de las cuales 7 a 11 se convertirán en huracanes y 3 a 6  en huracanes intensos de categoría 3 o superior 

Este año, los expertos de la NOAA esperan tormentas más fuertes y duraderas que el promedio, y los valores de la ACE (Energía Ciclónica Acumulada) apuntan alto, muy por encima del umbral de NOAA para una temporada extremadamente activa.

Una temporada de huracanes más activa

Las condiciones oceánicas y atmosféricas actuales hacen posible que esta sea una temporada de huracanes 2020 «extremadamente activa». Los principales ingredientes son las temperaturas de la superficie del mar más cálidas que la media en el océano Atlántico tropical y el mar Caribe, una cizalladura vertical de viento reducida, vientos alisios más débiles en el Atlántico, y un monzón amplificado en África occidental.

Además, se espera que estas condiciones favorables para el desarrollo de tormentas tropicales continúen durante las próximas semanas. Otro factor climático que hay detrás de estas condiciones favorables es la fase cálida en curso de la llamada Oscilación Multidecenal del Atlántico. Reapareció en 1995 y ha estado favoreciendo temporadas de huracanes más activas desde entonces.

También ayuda a aumentar la frecuencia e intensidad de tormentas tropicales y huracanes, la presencia del fenómeno de La Niña en el Pacífico ecuatorial. La Niña puede debilitar aún más la cizalladura del viento sobre la Cuenca Atlántica, permitiendo que las tormentas se desarrollen e intensifiquen con mayor facilidad.