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Actualidad, Cambio Climático Así fue la peor ola de calor que ha vivido Europa

El verano de 2003 el calor extremo duro semanas, los termómetros superaban los 45 C y perdieron la vida 35,000 personas

La ola de calor de 2003 en Europa ha sido la más devastadora en cuanto a impacto humano se refiere, a pesar de que estos últimos años también se han batido récords de temperatura máxima en muchas zonas del continente.  

En Europa y en muchas otras zonas del mundo estas olas de calor son cada vez más frecuentes. Según un buen número de estudios relacionados con las anomalías de temperatura que recorren el planeta, la tendencia es que este fenómeno será cada vez más común en nuestras vidas. Los expertos también avisan que durante las próximas décadas, la adaptación a las altas temperaturas del verano va a ser fundamental, y no solo durante el día, también por la noche. 

Un agosto de 2003 para olvidar

Las perpetuas altas presiones y un flujo predomínate de viento del sur procedente de África, están detrás del calor extremo registrado el verano de 2003. Cerca de 35,000 personas perdieron la vida en un buen número de países, y Francia fue el más afectado con cerca de 15,000 fallecidos

Diferencia entre la temperatura media (2000, 2001, 2002 y 2004) respecto a 2003, para el periodo del 20 de julio al 20 de agosto. Fuente: MODIS/NASA

Agosto, y especialmente la primera quincena fue el periodo de más calor. En algunas zonas de España o Francia por ejemplo el número de víctimas, subió un 25 por ciento respecto a otros años solo debido al intenso calor. Algunas fuentes dicen que la cifra global de todo el continente pudo ser hasta dos veces mayor porque solo se contabilizaron cifras de 8 países.  

El calor sofocante en algunas ciudades europeas obligó a muchas personas a buscar alivio en fuentes, lagos o ríos.

Durante esas semanas de intenso calor, uno de los grandes problemas que se encontraron en países como Francia, Bélgica, Suiza, Holanda, Alemania, Irlanda, Reino Unido, Suecia, Italia o España, fue que muchas viviendas no estaban acondicionadas para tan elevadas temperaturas.  

Francia fue uno de los países más afectados porque las viviendas, al igual que en otros países del norte de Europa, porque las viviendas no regulan bien el intenso calor y carecen de sistemas de refrigeración. Durante la ola de calor de 2003, no solo se registraron temperaturas diurnas 10 a 15 grados por encima de los valores habituales, por la noche se mantenían bien por encima de las mínimas normales. 

Durante la ola de calor de 2003, se registraron temperaturas diurnas 10 a 15 grados por encima de los valores habituales y frecuentes noches tropicales.

Las llamadas noches tropicales eran frecuentes porque el mercurio no bajaba de los 20 grados, y en muchas zonas se registraban noches ecuatoriales con el mercurio rondando los 25 grados en el mejor de los casos. 

Las características de la ola de calor europea de 2003. (a) Frecuencia de los días de olas de calor en julio-agosto de 2003, (b) Amplitud de la onda de calor en 2003, y (c) Longitud de la onda de calor más larga en 2003. La onda de calor se define como la persistencia de la temperatura mínima diaria por encima de 90 percentil de climatología durante al menos cuatro días consecutivos. Fuente: Ehsan Rahei et al. Research Gate

Aparte de afectar a humanos, el calor tuvo un gran impacto en la población de animales, en la vegetación y en la agricultura, ya que a las altas temperaturas en algunos casos se sumo la escasez de lluvia. 

La federación de avicultores francesa contabilizó cientos de miles de muertes de animales en cuestión de semanas, lo que llevó a un desajuste en la oferta de carne y leche. Según los testigos de la época, la escasez hizo subir el precio de estos productos hasta un 35 por ciento extra. También se detectaron toneladas de peces muertos a las orillas del río Rin, por el aumento de la temperatura.

¿Por qué se registraron tantos fallecidos?

 El alto número de muertes puede explicarse por un cúmulo de acontecimientos no necesariamente relacionados. La mayoría de las noches en Francia y otros países del norte y centro de Europa son frescas, incluso en verano. Como consecuencia, las casas (generalmente de piedra, hormigón o ladrillo) no se calientan demasiado durante el día y luego irradian un calor mínimo por la noche. El aire acondicionado no suele ser necesario en muchas viviendas.

Muchas viviendas en Francia y otros países del norte de Europa, no están acondicionadas para el intenso calor.

Durante la ola de calor, las temperaturas se mantuvieron en niveles récord, incluso por la noche, rompiendo el ciclo de enfriamiento habitual. Las personas mayores que vivían solas nunca se habían enfrentado a unas temperaturas tan extremas y no sabían cómo reaccionar. Además su estado físico y mental con el estrés térmico del calor no les  permitía adaptarse a la situación con la celeridad necesaria.

Las personas mayores con apoyo familiar o las que residen en hogares de ancianos tuvieron el apoyo necesario. Sin embargo, los estudios posteriores sobre mortalidad durante la ola de calor muestran que la mayoría de las víctimas, provenían del grupo de personas mayores que no necesitaban atención médica constante y que vivían solos, sin contacto frecuente con familiares inmediatos.

La ola de calor en España

En España según los informes preliminares se contabilizaron 141 muertes directamente asociadas a la ola de calor. Una investigación posterior del INE (Instituto Nacional de Estadística) elevó la cifra oficial de muertes asociadas al calor durante todo el verano de 2003 a 12.963.

Temperatura máxima el 12 de agosto de 2003. Fuente: AEMET

Se batieron récords de temperatura en varias ciudades, y la ola de calor causó más estragos en el norte peninsular donde en verano están acostumbrados a valores térmicos más bajos. A parte de tener un gran impacto en algunas zonas agrícolas y de generar importantes incendios, se batieron algunos récords de temperatura entre los que destacan: 

• Jerez, 45.1°C   • Girona, 41°C • Burgos, 38.8°C • San Sebastián, 38.6°C

• Pontevedra, 36°C • Barcelona, ​​36°C

El calor de verano en Europa ha llegado para quedarse 

Los expertos han pronosticado que el futuro clima de Europa estará caracterizado por olas de calor como la de 2003 más frecuentes, duraderas y más intensas. Es una predicción que ya se esta cumpliendo año tras año. 

Existe un elevado riesgo significativo de que el calor extremo se convierta en algo regular durante los veranos en Europa.  Los cálculos realizados por varios centros europeos de investigación climática apuntan que la probabilidad de experimentar olas de calor extremas en Europa aumentará en un factor de 5 a 10 durante los siguientes 40 años. 

Ante un escenario tan hostil para humanos, vegetación y animales, hay que empezar a actuar seriamente para mitigar los efectos del cambio climático. Pero más importante aún, es la necesidad de adaptarnos lo antes posible al calor extremo. Solo así evitaremos el tremendo impacto que ya estamos viviendo cada verano.