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Actualidad ¿Te pican los ojos y la nariz? Este tiempo tiene mucho que ver

Las elevadas temperaturas han aumentado los niveles de alergia y la situación de anticiclón evita la dispersión de la contaminación.

En las últimas semanas, quien más quien menos, ha notado un aumento del picor en los ojos o la nariz. Unas molestias ocasionadas en su mayoría por la temprana floración de muchas plantas debido a las temperaturas suaves de febrero y por los altos niveles de de polución.

Las elevadas temperaturas han aumentado los niveles de alergia y la situación de anticiclón evita la dispersión de la contaminación.

En este sentido, la situación de anticiclón prolongada de estos días ha provocado una estabilidad meteorológica, con ausencia de lluvias y vientos, que está evitando que la contaminación se disperse. Así, las sustancias procedentes del tráfico y la industria permanecen en el ambiente durante más tiempo empeorando la calidad del aire y produciendo diversas molestias como picor de ojos, nariz y garganta.

De hecho, según los expertos, la contaminación es uno de los factores de riesgo ambientales que puede provocar patologías como irritación en los ojos, sequedad en las vías respiratorias, sensación de presencia de objetos en los globos oculares, picor en la garganta e incluso conjuntivitis.


La meteorología influye en los niveles de pólenes atmosféricos y en los síntomas de los pacientes

Unos síntomas que se incrementan con la presencia en la atmósfera de agentes como el dióxido de carbono, el ozono, el nitrógeno o las partículas en suspensión procedentes de la industria, el tráfico rodado y las calefacciones.

Pico de alergias en todo el país

No obstante, hay que tener en cuenta que estas molestias también pueden ser consecuencia de un cuadro de alergia que, aunque relativamente frecuente en esta época del año, su incidencia se ha incrementado en las últimas semanas. Este aumento de las alergias a mediados de febrero de 2019 se debe principalmente a la floración anticipada, y más intensa, de plantas como las cupresáceas – típicas alergias de finales del invierno- o avellanos y alisos – alergias más propias de la primavera- en respuesta de la vegetación a unas temperaturas demasiado suaves para mes de febrero.

“La meteorología influye en los niveles de pólenes atmosféricos y por tanto, en los síntomas de los pacientes. Los días lluviosos producen un efecto “barrido o de limpieza atmosférica”, mientras que en días cálidos, secos y con viento, las partículas de polen se desplazan fácilmente”, señalaba Jesús Jurado Palomo, miembro de la Sociedad de Madrid y Castilla la Mancha de Alergología e Inmunología Clínica.

Tal y como se puede comprobar en la sección de Polen de Eltiempo.es todo el país presenta unas concentraciones muy elevadas de polinosis salvo las provincias costeras del sur de Andalucía y las Islas Baleares.