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¿Sabías que...? ¿A qué huele la lluvia? Desciframos el olor


«Huele a tierra mojada». Seguro que muchos habéis notado un olor característico antes de producirse una tormenta y cómo este olor cambia una vez cae la lluvia. Pero, ¿a qué huele la lluvia exactamente?

VIDEO: ¿SABES POR QUÉ HUELE LA LLUVIA?

Antes de que podamos sentir el olor a lluvia, el olor previo a la tormenta lo produce el ozono. Es un olor metálico y característico que proviene de esta molécula, presente siempre en la atmósfera, pero cuya concentración aumenta en los días de tormenta cuando los rayos favorecen a su formación.

El ozono contiene tres átomos de oxígeno y se forma a partir de las moléculas de oxígeno presentes en el ambiente. En las capas bajas de la atmósfera predomina el oxígeno (formado en parejas de átomos). Cuando las descargas eléctricas de los rayos inciden sobre estas moléculas, los átomos se separan y se unen entre ellos dando lugar a moléculas de ozono, las cuáles podemos oler.

lluvia en el campo

¿Qué produce el olor a lluvia?

Cuando comienza a llover dejamos de percibir este olor y apreciamos otro aroma, el producido por la geosmina.

Es la «responsable» de esa frase que solemos decir: «Huele a tierra mojada». La geosmina, que en griego significa aroma de la tierra, es la responsable de este característico olor a tierra mojada y todo es debido a una bacteria: el Streptomyces coelicor o bacteria de Albert. Al llover, estos microorganismos se hidratan, hinchándose y liberando esa sustancia que es la que nosotros percibimos.

El ser humano es altamente sensible a esta molécula, tanto que es capaz de detectar una de sus moléculas diluida en 200.000 moléculas de aire.

Por otro lado la geosmina es inestable frente a los ácidos que la descomponen y estos destruyen su aroma, como ocurre en las ciudades debido a la lluvia ácida.

La geosmina además presenta grandes beneficios para la salud ya que actúa como fuente de muchos antibióticos. Y ¡qué decir en el papel que juega en la evolución! Esta bacteria es esencial para la supervivencia de los animales en el desierto, principalmente los camellos, quienes al percibir su olor pueden tener la seguridad de encontrar agua en poco tiempo.

olor a lluvia en el bosque

Los insectos también sacan partido a este elemento, pues al captarlo se dirigen hacia las zonas más húmedas. Sin embargo, también representa un enemigo para los aficionados al vino . Cuando la uva ha sido atacada por algún hongo que la produce, en el vino se pueden presentar aromas terrosos.

Algunos hongos filamentosos como el Penicilium expansumo y algunas cionobacterias contenidas en el suelo también producen esta molécula de olor fuertemente terroso y mohoso. Por ejemplo, se puede encontrar en las manchas marrones de una manzana que se pudre.

Olor a Petricor

En 1964, en la revista Nature, Bear & Thomas publicaron el artículo Nature of Argillaceous Odour donde describían el petricor como un olor único derivado de rocas y que se liberaba con la lluvia al mismo tiempo que la geosmina.

Pero el aroma del petricor es más fresco, más dulce, etéreo y difuso y en general se describe como un olor agradable. El petricor es un compuesto químico contenido en el aceite que Thomas destiló de los vapores de roca. Al igual que la geosmina, se libera de su sustrato por acción de la lluvia o en situaciones de alta humedad.

En la India se les ocurrió la idea de destilar tierra para crear un perfume (attar) que capturase el olor de las primeras lluvias del monzón. Se llama Mitti Atar y si queréis haceros con uno no lo encontraréis cerca. Solo se destila en el norte de la India, en Kannauj.

Está además muy valorado por su gran beneficio terapéutico. El mayor inconveniente, es que es poco económico, un kilo ronda más de mil euros.

Así, la próxima vez que llueva no solo apreciaréis los aromas característicos de la lluvia sino que sabréis de dónde proceden.