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¿Sabías que...? ¿A dónde ir de vacaciones? Pregúntale al cambio climático

VÍDEO: EL CALENTAMIENTO GLOBAL, CAUSAS Y CONSECUENCIAS

Ya conocemos cómo afecta el cambio climático a nuestras playas. Y es que el calentamiento del planeta tiene consecuencias ya palpables sobre una de las actividades más ejercidas en este último siglo, el turismo de sol y playa. Sin embargo, hoy queremos observar cómo el clima y la meteorología también se conjugan como factores muy relevantes para el desarrollo de otras actividades.

El clima de un enclave determina fuertemente su valor como recurso. Ante ello, mediante el uso de índices climáticos y utilizando los mismos parámetros que determinaron cuantitativamente la capacidad de un destino potencialmente turístico, hemos determinado la influencia del clima sobre las siguientes actividades: Navegación a vela y motor y Cicloturismo y Trekking.

Las imágenes más estremecedoras del impacto del cambio climático

Este sistema, en el que se caracteriza la relación entre el tiempo y la idoneidad para realizar o ejercer dichas actividades, nos permite obtener valores que nos indican si están cambiando o cambiarán las áreas favorables para su desarrollo.

Aplicando algunos de los índices de satisfacción para cada día, actividad y situación geográfica, en los que se tienen en cuenta distintas variables meteorológicas como la precipitación, temperatura o viento, se obtienen un conjunto de datos que agrupamos en tres secciones:

  • Inaceptables (los practicantes de esa actividad consideran inadecuadas las condiciones atmosféricas del día para la práctica de esa actividad)
  • Aceptables (las condiciones del día son suficientes para la práctica)
  • Ideales (las condiciones favorecen un disfrute máximo de la modalidad turística)

Navegación a vela y motor


Para entender la correlación entre las variables atmosféricas y la actividad en cuestión, se establecieron unos parámetros térmicos y estéticos idénticos tanto para la navegación  a vela y motor, ya que la variable “viento” no  indicó cambios notorios en los resultados.

La discusión de las frecuencias de días adecuados para la práctica de estas modalidades turísticas se ciñe a las condiciones ideales, al condicionar muy probablemente éstas el sector de turismo náutico en mayor medida que las condiciones aceptables.

Como podemos observar, los mapas muestran una media de cerca de 5 meses al año idóneos para la navegación recreativa en la región Mediterránea y sin disponibilidad de este recurso en la costa Atlántica, excepto en la península ibérica, que alcanza valores de 1-2 meses.

El extremo oriental Mediterráneo posee las frecuencias más altas con valores de hasta 7 meses al año.

Tal y como cabría esperar, la mayor parte de días idóneos para la navegación se concentran durante los meses de verano, alcanzando frecuencias cercanas al 100% de días en gran parte de la ribera Mediterránea

Figura  1. Frecuencia media estacional de condiciones ideales para la Navegación a vela y motor para el periodo 1990-2009.

En cuanto a las estaciones de transición, el otoño vuelve a mostrar mayores frecuencias de días ideales que la primavera para estas modalidades turísticas, a pesar de que los valores no superan en gran parte del Mediterráneo los 30 días.

Las proyecciones climáticas, al igual que en lo observado en las actividades relacionadas con el turismo de sol y playa (“¿Cómo afecta el cambio climático a nuestras playas?”), muestran nuevamente un aumento progresivo en el número de días al año con condiciones ideales para su práctica. Estos aumentos llegan a alcanzar los 30 días al año en el Mediterráneo.

De igual manera, la distribución estacional de estas tendencias revela una fuerte disminución de la frecuencia de días ideales para la navegación en verano y un aumento que la compensa e incluso la invierte en el cómputo anual, en invierno, primavera y otoño.

Figura  2. Cambio en la frecuencia media anual y estacional (excepto invierno) de condiciones ideales para la Navegación a vela para finales del S. XXI (2075-2094).

Cicloturismo y Trekking


Estas actividades a priori presentan un carácter menos estacionalizado ya que pueden practicarse, prácticamente, en cualquier lugar del planeta.

Para estas dos actividades, los recursos complementarios en el destino turístico como la calidad paisajística, infraestructuras de alojamiento, comunicaciones o acceso a información de rutas…, pueden tener un peso en la valoración de la oferta turística más relevante que en otro tipo de actividad turística, hecho que confiere una mayor relevancia a las condiciones aceptables.

Como podemos ver, para la actualidad, los resultados muestran una amplia zona en el sur de Europa con frecuencias anuales superiores a los 6 meses y en gran parte de la cuenca Mediterránea con valores de hasta 10-11 meses. El centro y norte de Europa muestra valores altos aunque por debajo de los 6 meses.

Ahora bien, si observamos la evolución de la frecuencia de días anuales aceptables para la práctica del cicloturismo, de nuevo podemos ver una clara gradación meridional de las tendencias, con aumentos significativos de hasta 30 días anuales para finales del siglo en el norte de Europa e Islas Británicas, y una disminución sobre el continente africano y costa sur del extremos oriental Mediterráneo.

Así mismo, el análisis estacional de estas tendencias muestra una pérdida generalizada de entre 15 y 30 días de condiciones aceptables en verano en toda la cuenca Mediterránea, compensada por un aumento incluso más notable de días en el invierno.

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