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Cambio Climático, Sostenibilidad 25 ciudades aportan más de la mitad de los gases de efecto invernadero

El tráfico urbano y los edificios son las principales fuentes de esas emisiones y con el paso del tiempo siguen aumentando a un ritmo imparable

Las ciudades del mundo son el principal foco de contaminación del planeta y la gran tarea pendiente en materia de medio ambiente a nivel global. Un reciente estudio dice que solo 25 de ellas ya aportan un 52 por ciento de las emisiones urbanas totales de gases de efecto invernadero.

Las ciudades de todo generan el 75 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono, un gas que amplifica el calentamiento del planeta y produce cambio climático. El tráfico urbano y los edificios son las principales fuentes de esas emisiones y con el paso del tiempo siguen aumentando a un ritmo imparable. 

De momento el esfuerzo realizado por los 170 países que firmaron el acuerdo de Paris en 2015 para limitar el calentamiento global a 1.5oC no ha conseguido los objetivos previstos. Las emisiones en nuestras ciudades siguen aumentando a un ritmo tan rápido, que según las predicciones nos llevará a un calentamiento de 3oC para finales de siglo

Las emisiones de nuestras ciudades suponen un 70 por ciento de las emisiones totales de gases de efecto invernadero a nivel global.

El estudio realizado presenta un inventario muy completo de las emisiones de gases de efecto invernadero en 167 ciudades de 53 países. A pesar de que 113 de ellas se han propuesto reducir sus emisiones, a la mayoría aún les queda mucho que trabajo que hacer llegar a los objetivos propuestos en el plazo deseado. 

No hay grandes sorpresas en cuanto a cuales son los grandes focos de contaminación urbana del planeta. Las mega-ciudades de Asia son en general las más contaminantes considerando las emisiones totales. Entre las estudiadas, destacan Tokio y Shanghai, las dos están en lo más alto de la lista

Por otra parte, analizando los datos de las emisiones per capita (cuanto emite cada habitante), las grandes urbes de Australia, Estados Unidos y Europa son las que suman a las emisiones. En algunos casos, también aparecen algunas ciudades de China, aunque hay que tener en cuenta que tienen un nivel inferior de desarrollo que el de las otras zonas mencionadas. 

Las (a) emisiones totales de GEI y (b) las emisiones de GEI per cápita de 167 ciudades. Fuente: Wei, et al.

El estudio también revela como han cambiado las emisiones urbanas con el paso de los años en 42 de las ciudades seleccionadas. 30 de ellas las han visto caer durante el periodo 2005 a 2016. Ciudades como Oslo en Noruega, Seattle y Houston en Estados Unidos o Bogotá en Colombia, son las que han experimentado caídas más significativas. 

En las restantes 12 ciudades analizadas, las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado durante el mismo periodo. Suben sobre todo en ciudades como Venecia (Italia), Johannesburgo (Sudáfrica) y Rio de Janeiro (Brasil).

Los factores que contribuyen a esa contaminación son múltiples, pero el transporte, la industria y la generación de energía son las principales fuentes emisoras. El tráfico urbano suma casi un tercio del total de los gases que se emiten en las ciudades.

Contribución del sector a las emisiones de GEI de las ciudades globales. Fuente: Wei et al.

Hoy en día más del 50 por ciento de la población global vive en ciudades, aunque para finales de este siglo, Naciones Unidas prevé que esa cifra aumente hasta cerca de un 85 por ciento. Con esos datos en mente, a día de hoy, los objetivos planteados para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de origen urbano son claramente insuficientes en la mayoría de las grandes ciudades del planeta. 

Durante está década que acabamos de iniciar, la acción para reducir las emisiones en zonas urbanas va a requerir un ímpetu mucho mayor por parte de todos los sectores implicados. Hay que empezar por mejorar la manera de medir y controlar las emisiones. Simultáneamente necesitamos mitigar lo antes posible el impacto que están teniendo, y con el tiempo buscar un modelo económico que proporcione soluciones reales para reducir esas emisiones a pasos agigantados.