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Cambio Climático 10 tips para reducir nuestra huella de carbono en la ‘nueva normalidad’

Estamos a tiempo de mantener los pequeños avances que ha experimentado el planeta durante la cuarentena

Dos meses de ‘parón’ a nivel global provocado por la crisis del coronavirus ha servido para que el planeta cogiera un poco de aire. Lo hemos visto en el descenso de la contaminación atmosférica en España debido a la reducción de las emisiones generadas por el tráfico rodado. Pero también en otras importantes ciudades del mundo como China, y también en Italia.

Se ha podido comprobar también en la naturaleza (flora y fauna), que ha reconquistado espacios que suelen ser ocupados por los humanos. Y, también, en la regeneración de algunos paisajes naturales, como las dunas, desiertos y parques naturales.

Pequeños gestos en nuestra actividad diaria pueden contribuir a disminuir la huella de carbono que producimos al planeta

La duda está en si, tras el confinamiento y con la «nueva normalidad», seremos capaces de mantener las mejoras que el planeta ha experimentado durante este tiempo. Tenemos una gran oportunidad ahora, tras este in-pass, de reconstuir un mundo mejor en el que aligeremos entre todos el impacto del cambio climático.

Pequeños gestos en nuestra actividad diaria pueden contribuir a disminuir la huella de carbono que producimos al planeta. Se trata de un indicador ambiental que busca reflejar el total de gases de efecto invernadero que producimos a nivel individual con nuestras tareas cotidianas.

El Centro de Investigación de Soluciones de Demanda Energética de Reino Unido ha lanzado algunas equivalencias en las que podemos ver con qué actividades podemos reducir más nuestra huella de carbono, medido en toneladas de CO2 generadas anualmente por una persona.

Fuente de los datos: Centro de Investigación de Soluciones de Demanda Energética

Las emisiones generadas por el transporte es uno de los nichos en donde mayor oportunidad hay de producir una menor contribución al cambio climático. Tener un coche eléctrico, reducir el número de vuelos o hacer un mayor del transporte público son las alternativas con las que mayores reducciones de CO2 podemos conseguir.

En nuestra casa, también podemos hacer gestos que mejorarían la calidad del aire. Una reforma para hacer de nuestra vivienda un lugar más sostenible -con correcta orientación, climatización, pinturas más ecoeficientes o uso de renovables- y un correcto uso de los electrodomésticos que más energía consumen son opciones con las que reduciremos nuestra huella de carbono.

Por último, la dieta también juega un papel importante en el cambio climático. Una alimentación basada en productos de temporada y de proximidad evita las emisiones de los transportes. Del mismo modo, una dieta más rica en vegetales reduce los gases generados por las industrias cárnicas.