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Cambio Climático 10 tips para reducir el cambio climático desde casa

Desde no abrir el horno cuando no debes a desenchufar los cargadores. Toma nota de todo lo que puedes hacer

A veces pensamos que son los gobiernos, las grandes empresas e industrias los que tienen en su mano la reducción de emisiones de efecto invernadero y, por consiguiente, la solución para frenar el cambio climático. En gran medida, es una afirmación correcta. Pero, entonces, ¿nosotros no podemos hacer nada?

Sumar conciencia medioambiental nos corresponde a todos. Ten en cuenta este dato: el parque de viviendas es responsable del 18% del consumo total de energía y del 8% de las emisiones, según informes del Ministerio de Transición Ecológica. Es decir, desde nuestra propia casa, con nuestros hábitos, podríamos conseguir que al menos ese porcentaje se redujera.

¿Cómo puedo reducir el cambio climático desde casa?

Con pequeños gestos, que no cuestan dinero ni tiempo, podríamos reducir el consumo energético en nuestros hogares. Algo que veremos también reflejado en la factura.

1 – Adapta la temperatura de la nevera

El frigorífico es uno de los electrodomésticos que más energía consume. Siempre está en funcionamiento, pero sí podemos controlar la temperatura a la que lo ponemos. Evita ponerlo cerca de una fuente de calor (radiador, horno…), no lo pongas a una temperatura muy baja si no tienes mucha comida y no tengas la puerta abierta sin necesidad.

2 – Usa el fuego adaptado a la sartén

¿Tienes una sartén o cacerola pequeña? No enciendas el fuego grande para cocinar en estos casos. Si tu cocina de gas o eléctrica tiene distintos tamaños de fuegos, usa siempre el más adecuado a cada utensilio para evitar desperdiciar energía de forma innecesaria.

3 – No abras nunca el horno en funcionamiento

Es una práctica común: abrir la puerta del horno para ver cómo va. Al margen de ser una práctica no recomendable a nivel culinario, lo cierto es que la fuga de energía por ese simple gesto es tremenda. Usa la luz del horno para ver cómo va la comida y evita abrir la puerta hasta unos diez minutos después de apagar el horno.

4 – Aprovecha la energía hasta el final

Si enciendes la vitrocerámica o el horno, no saques la comida justo cuando lo apagues. Apaga antes los electrodomésticos y luego aprovecha la temperatura que mantiene unos diez minutos después para terminar el cocinado.

5 – Qué hacer con el agua fría de la ducha

¿Tarda mucho en salir el agua caliente cuando te duchas o en el lavabo? Todo ese agua que dejas correr hasta que sale a la temperatura que está de tu agrado podrías reutilizarlo. Pon un cubo debajo y almacénala. Podrás usarla después para fregar, regar las plantas o cualquier otra necesidad. Y si te atreves a dar un paso más, echa un vistazo a todo lo que puedes hacer con el agua de la lluvia almacenada.

6 – Controla la presión del grifo

Existen multitud de aparatos que reducen el flujo de la ducha para que puedas ahorrar, casi sin que te enteres, hasta un 70% en el gasto de agua.
Son dispositivos que se instalan fácilmente en la boca del grifo, sustituyendo el filtro normal. 

7 – Quita los enchufes que no uses

El ‘stand by’ consume energía, aunque los aparatos no estén en funcionamiento. Televisores, descodificadores, videoconsolas, DVD u ordenadores de mesa son los aparatos que más energía gastan sin estar operativos. ¿Qué puedes hacer? Primero opta por electrodoméstico eficientes y después, si no los vas a usar, valora desenchufarlos. ¡El cargador del móvil también!

8 – Aísla bien y vencerás

Si tu casa está bien aislada de todo lo que «pasa» fuera, probablemente necesitarás tirar menos de fuentes externas. Aísla correctamente las ventanas y puertas para evitar que el frío o el calor del exterior entre. Aprovecha la ventilación para refrescar la casa y la ropa y textiles para entrar en calor. Y valora si merece la pena o no encender la calefacción o el aire acondicionado.

9 – No sólo debes reciclar: ¡reutiliza!

Es obvia la necesidad de reciclar correctamente. Pero no sólo eso. Ya no consiste sólo en reciclar, sino en consumir menos. ¿De verdad necesitas todo lo que compras? Quizá puedas reutilizar algo que ya tienes por casa o darle un uso diferente. Usa la imaginación y únete a la corriente de la economía circular.

10 – Lo que comes también puede ayudar

Mira la etiqueta de los productos e intenta comprar alimentos locales. Evitas así las emisiones que se producen de los largos trayectos y reducen la huella ambiental de tu alimentación. Y, por supuesto evita los empaquetados en plástico, lleva contigo siempre una bolsa reutilizable y reduce tus pedidos de comida para llevar. Estudios indican, además, que seguir una dieta flexitariana podría ayudar a tu salud y al medio ambiente.